Hay historias que nacen de la necesidad y se convierten en legados. La nuestra comenzó en el año 2001. Mientras el país atravesaba una de sus crisis más profundas, en el living de nuestra casa en la Patagonia, una familia decidía transformar la incertidumbre en alquimia.

Un refugio de amigos y hebras

Raku no nació en una oficina; nació entre amigos que venían a ayudarnos a armar blends de té cuando el futuro era incierto. Pero en esa búsqueda de la máxima calidad, nuestro papá, Diego Sustaita, se encontró con un obstáculo inesperado: el ingrediente que hoy es el alma de nuestras infusiones, el Hibiscus, no estaba autorizado por el Código Alimentario Argentino.

Abrir camino donde no lo había

Para Diego, no se trataba solo de hacer un té rico; se trataba de hacer el té más puro posible. El hibiscus era fundamental por su color vibrante, su acidez perfecta y sus propiedades naturales. Ante la negativa legal, decidió no rendirse.

Como un verdadero pionero, inició un trabajo de hormiga, presentando documentación y estudios hasta lograr que el hibiscus fuera incorporado oficialmente al Código Alimentario.

Gracias a esa persistencia, hoy no solo Raku puede usarlo, sino que se abrió la puerta para toda la industria del té en Argentina.

Blends de autor, 100% naturales

Esa misma terquedad por la excelencia es la que mantenemos hoy. En un mercado saturado de aromas artificiales y "esencias" químicas que engañan al olfato, en Raku elegimos el camino difícil:

  • 0% Aromatizantes: Lo que hueles es la fruta real.

  • 0% Aditivos: Color y sabor directo de la naturaleza.

  • Maestría Familiar: Cada blend sigue siendo diseñado y equilibrado por las manos de su creador.

Tomar una taza de Raku no es solo disfrutar de un blend de la Patagonia; es ser parte de una historia de resiliencia y respeto por lo que la tierra nos regala.

¿Ya probaste el sabor de la persistencia? Te invitamos a descubrir nuestros blends de autor.

 

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